Número de artículos: 40

Renata, Brasil: "Dios me llama al mundo, y en él encuentro mi vocación"

Renata Silvestre, biomédica, relata cómo su vocación se entrelaza con su trabajo en terapia celular avanzada, enfrentando el cáncer mientras sigue el camino del Opus Dei en su vida cotidiana. En su historia, la ciencia y la fe convergen como una fuente de inspiración y dedicación.

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Heloiza, Brasil: «He encontrado en la gastronomía una forma de servir y conectar con los demás»

Heloiza es numeraria auxiliar del Opus Dei desde hace 34 años. Nació en Lorena, pero tras el asesinato de su padre en un robo cuando tenía 10 años, su madre decidió mudarse a São José dos Campos para estar cerca de su familia. Su vida ha estado marcada por otros acontecimientos dolorosos, como la enfermedad. Le encanta la repostería y durante la pandemia comenzó un emprendimiento llamado "By Chef Helô". La suya es una historia de superación.

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Andyara, Brasil: «He aprendido a crecer en cada desafío, incluso en los más duros»

Andyara comparte su inspiradora historia de vida: desde su infancia en Campinas, Brasil, hasta su experiencia en el Líbano, pasando por los desafíos de la enfermedad y la guerra. Acompáñanos mientras nos cuenta cómo su amor por la literatura, cómo vive su fe en el Opus Dei y su valentía frente a la adversidad la han llevado a una vida llena de aventuras, aprendizaje y profundo crecimiento.

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Bek, Australia: «No creo que nadie pueda afirmar que ha dominado por completo el arte de amar a los demás»

Rebekah, más conocida como Bek, es de Wollongong, Australia. Bek tiene muchas aficiones: le gusta navegar, pintar, leer, la música y cocinar. La pasión por la cocina terminó siendo su campo de desarrollo profesional. El propósito de su trabajo es lograr que las personas sepan que son amadas, algo que exige un aprendizaje continuo: “No creo que nadie pueda decir que ha alcanzado la cima en el aprendizaje de cómo amar a las personas”.

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Andy, Argentina: «El espíritu de la Obra lo llevo conmigo adonde vaya y en cualquier circunstancia»

Andy es de Salta (Argentina) y estudió gastronomía. Tras muchos años viviendo y trabajando en Buenos Aires, recientemente decidió regresar a su ciudad natal para cuidar de su sobrino: “comprendí que era necesario y que no podía actuar con indiferencia cuando tenía la posibilidad de ayudar”, asegura.

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Mª Ángeles, España: «Echo un poco la vista atrás, y pienso que tengo una vida plena»

Mª Ángeles conoció el Opus Dei por casualidad, cuando una profesora del instituto de su pueblo le habló de la oportunidad de vivir en un Centro de Estudio y Trabajo (CET). Allí aprendió sobre todo tres cosas: “Primero, a compatibilizar el estudio y el trabajo, a aprovechar más el tiempo porque en casa no pegaba mucho sello. Luego me ayudó a conocer lo que es la vida cristiana vivida con coherencia. Y la tercera cosa, que condicionó luego el descubrimiento de mi vocación, fue conocer el Opus Dei desde dentro

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Mª José de los Ángeles, España: «He aprendido a encontrar sentido y gratitud en cada decisión difícil que he tomado»

Mª José ha sido agregada del Opus Dei durante 20 años y hace unos cinco aproximadamente dejó de ser parte de la Obra. “Aunque fue una decisión muy dolorosa, he estado muy acompañada y, por supuesto, he sido muy libre. Qué bonito es pensar que cada vocación tiene una misión que es más trascendente que el reloj”, afirma.

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Mercedes y Concha, España: «Siempre hemos tenido el apoyo para cuidar de nuestros hermanos»

Mercedes y Concha son hermanas y las dos son numerarias auxiliares. Tras muchos años de trabajo en la administración de casas del Opus Dei, ahora se dedican al cuidado de sus hermanos, aquejados de paraplejia espástica, y a sacar adelante actividades de apostolado en lugares de la costa levantina como Gandía o Alzira. Se recoge a continuación una conversación entre las dos hermanas.

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Kele, Argentina: «Es una regalo de Dios disfrutar lo que uno eligió»

Kele estudió Técnica Auxiliar en Gastronomía y Nutrición. Al conocer el Opus Dei, afirma, “fue todo un descubrimiento, porque no conocía nada y no sabía que, con total naturalidad, podía meter a Dios en mis cosas”, incluso en “las salidas que hacía con mis amigas.”

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Shiró, Kenia: «Ningún hombre es una isla... nos necesitamos los unos a los otros»

A Shiró le hace feliz estar entre la gente: “Necesito a las personas, y sentir que ellas me necesitan hace que quiera dar lo mejor de mí misma.” Esta apertura le llevó a empezar estudios relacionados con la salud y más adelante de hostelería y restauración en su país, Kenya. También comenzó una iniciativa social para ayudar a niños de la calle. Todas estas experiencias le confirmaron en su vocación al Opus Dei como numeraria auxiliar.

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