Misa en la fiesta de San Josemaría

Una multitud de personas provenientes de distintos puntos de la geografía costarricense llenó la Iglesia de Guadalupe, donde, con motivo del 30 aniversario del fallecimiento de San Josemaría, se celebró el pasado sábado 25 de junio una solemne concelebración Eucarística.

Una multitud de personas provenientes de distintos puntos de la geografía costarricense llenaron la Iglesia de Guadalupe, donde, con motivo de la festividad de San Josemaría, se celebró el pasado sábado 25 de junio una solemne concelebración Eucarística. Mons. Francisco Ulloa, Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, Obispo de Limón y Obispo designado de la recién erigida Diócesis de Cartago presidió la concelebración. También participó Mons. Luis Baura de la Peña, Vicario Regional del Opus Dei para Costa Rica y un buen grupo de sacerdotes.

En la homilía Mons. Ulloa mencionó que San Josemaría fue un profeta que se adelantó a las conclusiones del Concilio Vaticano II promoviendo desde muchos años antes las enseñanzas sobre la santificación en medio del mundo. Concluyó animando a los asistentes a que, en esta era de la globalización, lo que tenemos que globalizar los católicos es la santidad, motivando a los demás con el ejemplo. Mons. Luis Baura recordó unas palabras que, en torno a la canonización ocurrida hace tres años, el entonces Card. Ratzinger escribió sobre San Josemaría considerándolo un don Quijote de Dios. Al final agradeció a Mons. Ulloa el gesto de haber aceptado presidir la concelebración y le aseguró que contaría con las oraciones de los fieles del Opus Dei en Costa Rica para apoyarlo en su nuevo cargo.

Leonor Carvajal viajó con su esposo desde Esparza. Hacía muchos años que tenían devoción a San Josemaría y desde hacía tiempo se habían trasladado de Guadalupe a Esparza. Su esposo le comentó que con el pasar de los años algún día se conocería tanto a San Josemaría en Costa Rica que se celebraría una misa en la Iglesia de Guadalupe y que ese día estarían allí. Por fin se les cumplió.

Estudiante de Enfermería en la UCR y con 18 años, Catalina Cano asistió a la Misa porque San Josemaría le ha ayudado a encontrar a Dios en lo ordinario y a saberse hija de Dios. Cristina Gomar, de 15 años mencionó que el ejemplo de San Josemaría le ha ayudado a llevar una mejor vida cristiana y a ser mejor persona.

Desde San Mateo, el párroco Sixto Varela viajó para participar en la concelebración eucarística. Mencionó que “como sacerdote, en las parroquias donde he estado, siempre he procurado darlo a conocer a los fieles porque el conocer su vida les mueve a santificar su trabajo y la vida cotidiana”.

Michael Li nació en Cantón (China) y desde hace unos años vive en Costa Rica. El contacto con compañeros de colegio que conocían la vida de San Josemaría le llevó a conocer la fe católica y a bautizarse hace un par de años. Asistió a la Misa porque vive muy agradecido con San Josemaría. Otro muchacho de colegio que asistió a la Santa Misa –Juan Carlos Rosich– basquetbolista que actualmente entrena con la selección nacional, mencionó que siempre le pide a San Josemaría que le acompañe. Se encomienda a él en los partidos pidiéndole que le ayude a jugar lo mejor posible, aunque no triunfe su equipo.

Margarita Quintero, colombiana, vive en Costa Rica desde hace 2 años y conoció el Opus Dei en el colegio donde estudiaban sus hijos, en su país de origen. Se hizo presente en la Iglesia de Guadalupe para agradecer a San Josemaría el que su familia esté bien en el nuevo país donde viven.

Durante muchos años Angel Guillén, actualmente pensionado, trabajó en la sección de archivos de la UCR. Durante esos años conoció las enseñanzas de San Josemaría y a partir de ese momento, acudiendo a su intercesión, ha visto como poco a poco toda su familia se ha ido acercando a Dios. Asistió a la Misa con varios de sus familiares.