El silencio de un alma contemplativa: El tiempo de la tarde y de la noche
La costumbre del tiempo de trabajo de la tarde y del tiempo de la noche nos puede ayudar a recoger los sentidos para entablar un diálogo sin ruido de palabras con el Señor.
«La Obra viene a hacer del trabajo una oración»
¿Tiene el Opus Dei el dinamismo para seguir respondiendo a las necesidades del futuro? San Josemaría explica que, mediante el trabajo ordinario convertido en oración, es posible ser siempre contemplativos en medio de la vida cotidiana.
“No soy nada, no sé nada, no tengo nada... pero tú eres mi Padre Dios”
Una madre de familia que trabaja como Relacionista pública (RR. PP.) pregunta a san Josemaría cómo vivir la jornada en presencia de Dios y cómo evitar el riesgo de volverse materialista al dejarse atrapar por las preocupaciones cotidianas.
¡Vengan, vamos a adorar!
La Navidad es un tiempo en el que todos esos sucesos asombrosos de Belén nos impulsan a replantear nuestras motivaciones últimas. Jesús, María y José nos invitan a adorar sin descanso a Jesús Niño, indefenso y necesitado de nuestros cuidados.
«Todo está en manos de Dios»
Mark es un empresario que trabaja en el sector de la construcción en Escocia, y nos cuenta como hace oración en su trabajo y al llegar a casa. Una historia con motivo de los 75 años del Opus Dei en Gran Bretaña.
Convertir el trabajo en oración
Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor.
«Conocerle y conocerte». La oración personal, lugar de encuentro con el Dios cercano
Libro con doce contribuciones de otros tantos autores, que forman un itinerario para caminar junto a Jesús y llegar a contemplar a Dios en nuestra vida ordinaria. También está disponible en formato audio.
Muy humanos, muy divinos (IX): El don de mirar con Dios
Algunas virtudes que preparan para ser alma contemplativa en medio de lo ordinario.
«Agradar a Dios». La gratuidad y la libertad del amor, entre los bastidores de lo cotidiano
«Que yo vea con tus ojos, Cristo mío». Así rezaba san Josemaría y así querríamos rezar también nosotros, a la vuelta de casi cincuenta años. Sí, nos ilusiona mirar el mundo, nuestra vida, nuestras cosas, con los ojos de Jesús. Con esa mirada todo cobra su verdadero sentido. Este libro recoge algunas de las perspectivas que se abren con esa mirada.
Conocerle y conocerte (XIII): No se discurre, ¡se mira!
La oración contemplativa desarrolla una nueva manera de mirar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Es un don que satisface nuestro deseo natural de unirnos a Dios en las circunstancias más diversas.









