Carta del Papa Francisco sobre la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri

Carta del Papa Francisco a Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, con motivo de la beatificación de Guadalupe Ortiz de Landázuri.

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Querido D. Fernando:

Dentro de poco tendrá lugar la beatificación de la sierva de Dios Guadalupe Ortiz de Landázuri, primera fiel laica de esa Prelatura en ser beatificada, y deseo unirme a vuestra alegría y a vuestra acción de gracias por este testimonio de santidad, vivido en las circunstancias ordinarias de su vida cristiana.

Es justo alegrarse y dar gracias a Dios, porque Él nunca abandona a su Iglesia, ni siquiera en los momentos más oscuros, y con amor de esposo sigue suscitando en ella ejemplos de santidad que embellecen su rostro, nos llenan de esperanza y nos señalan con claridad el camino que hemos de recorrer.

La santidad supone abrir el corazón a Dios y dejar que nos transforme con su amor, y supone también salir de sí mismo y andar al encuentro de los demás donde Jesús nos espera, para llevarles una palabra de ánimo, una mano de apoyo, una mirada de ternura y consuelo.

Guadalupe Ortiz, con la alegría que brotaba de su conciencia de hija de Dios, aprendida del mismo san Josemaría, puso sus numerosas cualidades humanas y espirituales al servicio de los demás, ayudando de modo especial a otras mujeres y a sus familias necesitadas de educación y desarrollo. Y todo esto lo realizó sin ninguna actitud proselitista sino sólo con su oración y su testimonio.

Animo a todos los fieles de la Prelatura, así como a todos los que participan en sus apostolados, a que aspiren siempre a esta santidad de la normalidad, que arde dentro de nuestro corazón con el fuego del amor de Cristo, y de la que tanto necesita hoy el mundo y la Iglesia.

Les pido también que no dejen de rezar por mí, al mismo tiempo que les imparto la Bendición Apostólica. Que Jesús los bendiga y que la Virgen Santa los cuide.

Fraternalmente,

Francisco