Tercer mandamiento: santificarás las fiestas
El tercer mandamiento se refiere al descanso y el valor que este tiene para el que trabaja o estudia. Además, comprende la necesidad por parte nuestra de dar culto a Dios de la manera que a Dios le gusta: la santa Misa.
Dios anhela tu corazón
Todos estamos llamados a participar en el amor de Dios. Primer artículo de la serie sobre el celibato «Llamados a amar»
Aventureros: Ricardo
Sabías que Ricardo encontró en una biblioteca el libro donde 30 años atrás san Josemaría había escrito "que busques a Cristo, que encuentres a Cristo, que ames a Cristo"? Te lo contamos en este webstorie.
Dificultades en la oración
A todos nos ha pasado: a veces la oración se nos hace difícil. Aquí te dejamos algunos tips para esos momentos.
Dios sale a tu encuentro
La Revelación brota de la cercanía y atención de Dios. Una cercanía que no es arrogante ni avasalla, sino que llama amablemente a la puerta. Quien quiera responder puede conocerle y recibirle.
Acción de gracias: Necesidades del mundo
Este texto te puede ayudar a hablar con Dios, sobre todo después de comulgar o en una visita al Señor en el sagrario.
¿Y si a veces quiero escapar de mí mismo?
Las emociones forman parte de nosotros y aprender a convivir con ellas es algo que requiere paciencia. Además, la verdadera libertad proviene del crecimiento en el autodominio.
¿La enfermedad es voluntad de Dios?
El sufrimiento es un misterio. Es como un espejo que nos muestra débiles y vulnerables, pero que al mismo tiempo nos hace intuir nuestra grandeza. No solo sufrimos: tenemos la capacidad de ser conscientes de ese sufrimiento y, por tanto, intentar comprender su sentido.
¿Dónde puedes amar más?
Javi Ballester habla de la enfermedad mental de su padre, de aprender como familia a aceptarla y apoyarle en el sufrimiento, y de cómo le ha ayudado a encontrar su propia vocación.
5 pasos para santificar tu día a día
Como cristiano, estás invitado a convertirte en alguien «contemplativo en medio del mundo». ¿Utópico? No. Aquí te dejamos 5 tips para santificar tu día a día como proponía san Josemaría a los jóvenes.






