Buscar
Cerrar

Método: Contemplación activa. No leer la historia desde fuera, sino estar dentro de la escena.

Oración introductoria: Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí. Que me ves. Que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracias para hacer con fruto este rato de oración. ¡Madre mía inmaculada, San José mi padre y Señor, Ángel de mi Guarda, ¡interceded por mí!

Puedes terminar este rato de oración poniéndote de rodillas y diciéndole al Señor: Te doy gracias, Dios Mío, por todos los propósitos que me has comunicado en este rato de oración. Te pido ayuda para ponerlos por obra. ¡Madre mía Inmaculada, san José mi padre y Señor, ángel de mi guarda, interceded por mí!

La noche de las decisiones: "Nadie tiene amor más grande" (Jn 15, 13)

Estamos en la noche en la que Jesús decidió no irse. Es una noche alegre, pero con final amargo. Una última cena, era la cena de Pascua judía, ritual. Todo estaba preparado con el mayor cuidado. A Ti, Señor, no se te escapa nada. Es una cena importante, y por eso quieres entregarnos lo más importante: a Ti mismo.

Sus amigos se dormían, uno lo vendía, otro preparaba la negación. Yo también paso por ambas situaciones. En ocasiones, con mis pecados, te traiciono, te vendo. En otros momentos me abraza la pereza, y me duermo. Entonces como ahora, no dejas de estar conmigo. Me esperas.

Lo lógico habría sido huir.

Pero Él hizo lo contrario: se quedó para siempre.

San Josemaría, que llamaba a esto 'locura' de amor. No puede haber nada más loco, que quedarse para siempre conmigo. Y sólo lo puede hacer Dios. Entrega a su propio Hijo para salvarme, y además se queda en la eucaristía para que te pueda “tener” cada día. Qué gran locura de amor.

El Papa, León XIV nos recuerda que tenemos un hambre que solo este Pan quita. Jesús, que todos los deseos, anhelos de mi corazón sean saciados en Ti, contigo.

La locura de quedarse

"¡Qué humildad la de mi Jesús! [...] Se empequeñece hasta ser un pedazo de pan, para que tú no tengas miedo de acercarte. Él nos espera en el Sagrario desde hace veinte siglos. ¡No está allí por estar! Está por ti.

Se ha quedado para que lo comas, para hacerse uno contigo. No es una estatua. No es un símbolo. Vive. Siente. Ama. Espera.

Me da pena pensar que, a veces, tratamos mejor a un amigo cualquiera que a Él. Él, el prisionero de amor, está ahí, con todo su tiempo para ti, y nosotros siempre tenemos prisa. (...) ¡Jesús, que yo no te deje solo!".

San Josemaría, Es Cristo que pasa

San Josemaría decía que Dios se hizo 'pan' para que cupiera en tu mano. Para depender de ti. Si tú no lo visitas, se queda solo. ¿Porque has querido, Señor, depender tanto de mi?

Piensa en tu última comunión: ¿Fue un trámite o fue un encuentro con un 'Prisionero de amor'?

El pan de los fuertes

"Nuestra naturaleza tiene hambre. Llevamos la marca de una indigencia que nada en este mundo puede saciar: ni el éxito, ni las pantallas, ni la aprobación de los demás. Al caer la tarde, siempre vuelve el vacío.

Pero Cristo se hace 'pan que restaura y no se agota'. La Eucaristía no es un premio para los perfectos, es el alimento para los que caminan, para los heridos.

Jóvenes, no tengáis miedo de vuestra hambre. Venid a Él. En la Eucaristía está la respuesta a vuestro corazón inquieto. 'Dilexi te', te amé, te dice el Señor. Te amé antes de que nacieras y te amo ahora en tu fragilidad. Déjate alimentar por quien te conoce mejor que tú mismo."

Papa León XIV, Homilía Corpus Christi 2025 y Exhort. Dilexi te

La Eucaristía como combustible para la vida real, no para "gente piadosa".

El Papa León XIV, siguiendo a San Agustín, dice que nuestro corazón está inquieto. Una persona joven es alguien con “hambre”.

Hambre de que os quieran de verdad, hambre de futuro, hambre de sentido.

Pregunta: "¿De qué tienes hambre hoy?" (¿De paz? ¿De perdón? ¿De fuerza para un problema? ¿De saber qué hacer con tu vida?).

  1. Mira al Pan Consagrado (o al Sagrario).
  2. Dile con san Josemaría: "Señor, creo que estás ahí. Perdona mi rutina. Perdona que te trate como a una cosa y no como a un Amigo. Gracias por la locura de quedarte encerrado por mí."
  3. Dile con el Papa León XIV: "Señor, mi corazón está inquieto y tiene hambre. Tú sabes lo que necesito de verdad. Tú me dices 'Dilexi te' (te he amado). Yo también quiero quererte. Dame tu fuerza".

El envío

"Terminamos con una idea de León XIV en su carta a los jóvenes: 'Sed levadura de unidad'. No os quedéis la Eucaristía para vosotros."

Oración adaptada de S. Agustín/León XIV):
"Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva. Tú estabas dentro de mí y yo fuera. Me llamaste, gritaste y rompiste mi sordera. Brillaste y curaste mi ceguera. Gusté de Ti y ahora siento hambre y sed. Me tocaste y ahora ardo en deseos de tu paz. Amén."

Propuesta (Next Step):

"Esta noche o mañana Viernes Santo, busca un momento para acompañarle 10 minutos en el Monumento. Pero no vayas a pedirle cosas. Ve solo a estar. Como el amigo que se sienta al lado de otro sin necesidad de hablar."