Vjernost

Me gusta ese lema: "cada caminante siga su camino", el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste.

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Me gusta ese lema: "cada caminante siga su camino", el que Dios le ha marcado, con fidelidad, con amor, aunque cueste.

Surco, 231.

Tu felicidad en la tierra se identifica con tu fidelidad a la fe, a la pureza y al camino que el Seńor te ha marcado.

Surco, 84

Permitidme un consejo: si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor. żQuién es el buen pastor? El que entra por la puerta de la fidelidad a la doctrina de la Iglesia; el que no se comporta como el mercenario que viendo venir el lobo, desampara las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y dispersa el rebańo . Mirad que la palabra divina no es vana; y la insistencia de Cristo —żno veis con qué carińo habla de pastores y de ovejas, del redil y del rebańo?— es una demostración práctica de la necesidad de un buen guía para nuestra alma.

Es Cristo que pasa, 34

La fidelidad —el servicio a Dios y a las almas—, que te pido siempre, no es el entusiasmo fácil, sino el otro: el que se conquista por la calle, al ver lo mucho que hay que hacer en todas partes.

Surco, 298

ĄAnímate!..., también cuando el caminar se hace duro. żNo te da alegría que la fidelidad a tus compromisos de cristiano dependa en buena parte de ti?

Llénate de gozo, y renueva libremente tu decisión: Seńor, yo también quiero, Ącuenta con mi poquedad!

Forja, 361

El amor de Dios hace vencer los obstáculos

żQue cuál es el fundamento de nuestra fidelidad?

—Te diría, a grandes rasgos, que se basa en el amor de Dios, que hace vencer todos los obstáculos: el egoísmo, la soberbia, el cansancio, la impaciencia...

—Un hombre que ama se pisotea a sí mismo; le consta que, aun amando con toda su alma, todavía no sabe amar bastante.

Forja, 532

La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseńanzas su actuación en la vida.

Forja, 633

La experiencia de nuestra debilidad y de nuestros fallos, la desedificación que puede producir el espectáculo doloroso de la pequeńez o incluso de la mezquindad de algunos que se llaman cristianos, el aparente fracaso o la desorientación de algunas empresas apostólicas, todo eso —el comprobar la realidad del pecado y de las limitaciones humanas— puede sin embargo constituir una prueba para nuestra fe, y hacer que se insinúen la tentación y la duda: żdónde están la fuerza y el poder de Dios? Es el momento de reaccionar, de practicar de manera más pura y más recia nuestra esperanza y, por tanto, de procurar que sea más firme nuestra fidelidad.

Es Cristo que pasa, 128

Tú, que has visto clara tu condición de hijo de Dios, aunque ya no la volvieras a ver —Ąno sucederá!—, debes continuar adelante en tu camino, para siempre, por sentido de fidelidad, sin volver la cara atrás.

Forja, 420