​Evangelio del sábado: El camino de María

Evangelio del sábado de la XXVII semana del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

Opus Dei - ​Evangelio del sábado: El camino de María

Evangelio (Lc 11, 27-28)

Mientras él estaba diciendo todo esto, una mujer de en medio de la multitud, alzando la voz, le dijo:

–Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.

Pero él replicó:

–Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan”.


Comentario

Cómo habrá removido el corazón del Señor esta mujer que de entre la multitud alza la voz para ensalzar a la Virgen Santísima. No es difícil imaginar la alegría del Señor al escuchar ese piropo a su madre.

Pero a su vez Jesús le dice un motivo más profundo y grande para enaltecerla. No sólo es bienaventurada María por ser la Madre de Dios, sino que lo es también por ser la que ha escuchado, como nadie en la historia, la palabra de Dios y la ha guardado.

María respondió a la invitación del Señor diciéndole «he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra»[1]. Y toda su vida ha sido un eco de estas palabras: sólo buscó que se cumpliera en ella, de modo total y radical, la voluntad de Dios.

María busca y sabe descubrir, a lo largo de cada jornada, lo que Dios quiere de ella.«El elogio de su Madre, de su fiat, del hágase sincero, entregado, cumplido, hasta las últimas consecuencias, que no se manifestó en acciones aparatosas, sino en el sacrificio escondido y silencioso de cada jornada»[2].

Seguir el ejemplo de María, seguir el camino de la Virgen, es buscar que se cumpla, en nosotros, cada día, la voluntad de Dios, concretada en las mil cosas pequeñas que lo conforman.


[1] Lucas 1, 38

[2] San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 172.