Piura: Compartir la belleza del matrimonio

En el Perú, desde el año 1982, el segundo domingo de septiembre se celebra el Día de la Familia Peruana. A propósito de esa conmemoración, Juan Gago, supernumerario nos cuenta una iniciativa con matrimonios jóvenes piuranos nacida en la pandemia.

Algunos de los que participamos en los conversatorios con nuestras familias en casa de Walter y Ana Karina

Recuerdo cuando pedí ser parte del Opus Dei, en el centro cultural Tallanes, en Piura el 1 de Mayo del 2000, el año del Jubileo convocado por san Juan Pablo II. Tenía en ese entonces, veinticuatro años, sabía que algún día contraería matrimonio. Pero los años pasaban, y ya estaba dudando, si algún día llegaría ese día.

Felizmente conocí a una mujer maravillosa, Lizbet, con quien me casé, hija única de mis suegros, de gran corazón y convicciones firmes, que, con el tiempo, llegó a darse por entero a su matrimonio y es una incomparable madre.

Una triste realidad que me movió a hacer algo por los demás

Me llamaba la atención, que un gran porcentaje de amigos de la promoción de mi colegio en Piura —éramos cerca de ciento cincuenta— luego de algunos años, se separaban o divorciaban, contraían “otro compromiso” como decimos en Piura; o simplemente, nunca se casaban y ya tenían hijos. Otra gran parte, cercana al 50% estaban casados y con familias estables. Y sólo un 5% eran solteros. Algo tendría que hacer yo para que el primer grupo no creciera, que el segundo aumentara y el tercero disminuyera, pero ya no sólo para mis ex compañeros de colegio, sino entre mis amigos y conocidos. Así nació la iniciativa de los conversatorios con matrimonios piuranos, grupo en el que también participan dos amigos de mi promoción, cada uno con sus esposas.

El matrimonio es un camino divino aquí en la tierra, paralelamente con mi vocación de supernumerario. Cada día, hay que alimentar el amor con detalles y también, adquiriendo formación cada uno de los cónyuges, tanto individualmente como en pareja, para fortalecer esa alianza, siempre de la mano de la Virgen María y el Señor

Siempre les digo a mis amigos: El matrimonio es un camino divino aquí en la tierra, paralelamente con mi vocación de supernumerario. Cada día, hay que alimentar el amor con detalles y también, adquiriendo formación cada uno de los cónyuges, tanto individualmente como en pareja, para fortalecer esa alianza, siempre de la mano de la Virgen María y el Señor; sin olvidar que tenemos las gracias del sacramento, que nos ayuda a superar obstáculos y crisis a lo largo de la vida matrimonial. Son inevitables las crisis, pero cada vez que se supera una, el matrimonio sale fortalecido, con nuevos bríos y desafíos.

Cómo convertir una crisis matrimonial en una oportunidad de mejora

Carlos Alfonso, un amigo desde la adolescencia, me ayudó a contactar con algunos matrimonios que podrían participar como expositores y me sugirió algunas ideas para lanzarme en esta iniciativa, con la que mi esposa, cuando le conté, coincidió plenamente y estuvimos de acuerdo en ponerla en práctica.

La finalidad de los contactos, así como los esfuerzos, coordinaciones y programaciones, sería que mi propio matrimonio y los de nuestros amigos y conocidos, sean nutridos con buena doctrina católica, en temas de matrimonio, con experiencias de vida enriquecedoras y con la visión de matrimonios con más años.

Amigos que se sumaron a esta aventura

A continuación, narro la historia de varios amigos que se sumaron a esta maravillosa aventura como participantes y como expositores a lo largo de los más de dos años que llevamos con esta iniciativa.

Juan es ingeniero químico. Su novia, Aunis, es ingeniera como él. Llevaban cinco años de relación y tenían planes de casarse. Desde el 13 de junio del 2020 empiezan a asistir al “conversatorio con matrimonios jóvenes piuranos”. Esta experiencia los ayuda a terminar de decidirse y el 24 de setiembre del 2020, solemnidad de la Virgen de las Mercedes en Piura, contraen matrimonio, con las restricciones impuestas en la pandemia en Perú. Como dijo Juan: “nos casamos… huyendo de los virus, pero el amor pudo más”. Ellos se casaron en Tambo Grande, una ciudad a cincuenta kilómetros de la ciudad de Piura, donde trabajó el Papa León XIV, siendo agustino en los años ochenta del siglo pasado.

Eduardo es abogado. Su esposa Karina tiene la misma profesión y desde hace algunos años trabaja desde casa. Tienen 4 hijos. Unos amigos de Piura le pidieron, que dictara el segundo conversatorio. La sesión sería virtual. Es así como Eduardo preparó la charla con Karina, pactada inicialmente en 45 minutos. Los asistentes fueron diez parejas… La reunión transcurrió muy bien y la charla se alargó hasta casi llegar a las dos horas, con preguntas y respuestas.

Charla con Eduardo y Karina

Cuando se realizó la encuesta de cuál fue el tema más interesante, ésta arrojó que la reunión con Eduardo y Karina era la más valorada. Y como en la repetición está el gusto en una segunda entrega, ambos, participaron con el título: ¿Estamos comunicándonos adecuadamente? ¿Vamos mejorando? En esa oportunidad, abordaron el tema ante nueve parejas y también fue de mucho provecho.

Bernardo es cooperador. Vive en Piura. Es el octavo de una familia de diez hermanos. Tiene ocho años de casado con Silvana. Él es responsable de la infraestructura de las oficinas a nivel nacional de una entidad financiera. Silvana es administradora y maneja un negocio local de tratamiento de aguas. Tienen dos hijos: Francisco y Luciana. Estos amigos mostraron gran interés por recibir más conocimientos de matrimonios con “más horas de vuelo” y experiencia. Se conectan con mucha regularidad a los conversatorios y hacen preguntas.

Eduardo está casado con Susana. No hacía mucho habían celebrado sus bodas de plata matrimoniales. Ellos deseaban dedicarse, en un futuro cercano, con su experiencia familiar, de seis hijos y varios nietos, a formar y asesorar a matrimonios recién casados y a novios. En uno de los conversatorios, a comienzos del 2021, dirigido por Manuel y su esposa Natalia, Eduardo y Susana se conectaron y asistieron como cualquier otro matrimonio piurano. Allí los conocimos a través de su conversación, su sonrisa, su participación atenta y su interés, que dejaba claro que estaban muy a gusto.

Flyer de la convocatoria con Eduardo y Susana

Pocas semanas después, el seis de marzo de 2021, teníamos previsto el conversatorio con Eduardo y Susana. Pero el cuatro me comunicaron que no podrían, porque Eduardo había sido internado en la clínica por un tema de salud. Veinte días después, falleció Eduardo, dejándonos una gran pena en el corazón y con las ganas de conocerlo a través de sus experiencias con el tema: “El matrimonio es como el buen vino: a lo largo de los años se vuelve mejor… las cosechas del matrimonio”.

¿Cómo nos organizamos para los conversatorios matrimoniales?

Soy Juan, el que organiza estos ciclos de conversatorios. Tengo cuarenta y nueve años, soy piurano, estoy casado con Lizbet y tenemos una hija de dieciséis años. Hace veinticinco años pedí la admisión como supernumerario del Opus Dei. Venía dándole vueltas hacía algún tiempo, al tema de ayudar a matrimonios más jóvenes… El 13 de junio de 2020, iniciamos un primer ciclo de conversaciones con matrimonios amigos. La intervención central estuvo a cargo de un matrimonio más experimentado: César y Cecilia, quienes con su exposición nos ayudaron a contagiar y dar amplitud de horizontes a los matrimonios participantes más jóvenes. Es así como empezamos esta gran aventura de “Conversatorios entre matrimonios piuranos”, con nueve parejas.

Nos organizamos de la siguiente manera: con unos meses de anticipación, Carlos Alfonso desde Lima, nos enviaba los contactos de potenciales expositores. En los días siguientes, nos comunicamos con ellos para explicar cómo eran las exposiciones, cuántos matrimonios éramos, qué tipo de plataforma se podría utilizar (Google meets, zoom, etc) y en qué fecha tentativa podríamos reunirnos virtualmente.

Luego venía la fase de diseño del flyer para darle publicidad a la reunión: generalmente le pedíamos al matrimonio expositor una foto con su familia. Además, que nos diera alguna sugerencia, sobre cuál sería el título más adecuado. Mandábamos la invitación por WhatsApp a todos los amigos y conocidos, especialmente a los que ya habían asistido anteriormente.

Sumando a la tarea de Raíces – IFFD Perú

Resultaba que, en esas fechas, debido a la pandemia, el programa “Raíces” - IFFD no funcionaba presencialmente, y no se habían reorganizado aún por la pandemia. Así que la idea era atender y estar pendiente de mis amigos, y sus esposas; no perder el contacto con ellos; aprovechar el tiempo y capacitarnos un poco más; aprender cosas nuevas de otros matrimonios más experimentados y, finalmente, disfrutar de estar juntos una hora y media, aunque sea virtualmente, dadas las circunstancias, pues no se podía hacer en forma presencial. A veces, era la ocasión de que los matrimonios disfrutaran de esas sesiones con una copa de vino en la mano, o comiendo alguna pizza, o se les veía comentando sobre el tema y también escuchando con atención. Todos pasamos un momento agradable.

Los matrimonios que se conectaban por primera vez, poco a poco se iban haciendo amigos de los demás. Teníamos la ventaja de contar con varios amigos que trabajan en el Instituto de Ciencias de la Familia (ICF) de la Universidad de Piura como docentes e investigadores, quienes con mucho gusto nos han apoyado como expositores.

Han pasado, sin pensar, casi cinco años… con parejas donde uno de ellos o los dos, generalmente supernumerarios, exponen un sábado por la noche, temas como: la experiencia de vida como padres, la educación de los hijos, como fortalecer la vida matrimonial, como educar a los hijos. Es así como llegamos a nuestro récord, con 16 matrimonios asistentes y varias parejas amigas que se conectaron desde Lima, de la mano de Henry y su esposa Charito, quienes expusieron el tema: La comunicación en el matrimonio.

En una despedida de solteros

Vino después el tema de “Cómo llevar una vida matrimonial saludable”, cuyo expositor fue el doctor Alberto Peña, también supernumerario, quien fallecería catorce meses después. Luego nos dimos cuenta que ya volvía el programa Raíces del IFFD presencialmente, por lo que quisimos hacer una invitación extensiva a estos matrimonios, con el conversatorio: Raíces - IFFD: una alternativa, cuyo conductor fue Carlos y su esposa Maritza.

En el 2021, empezamos en marzo y llegamos a organizar nueve reuniones, con quince parejas conectadas en promedio. Los temas fueron: “El matrimonio es un trabajo más”, “Como disfrutar de todas las cosas buenas (y también las difíciles en Familia)”, “El perdón y la reparación en el matrimonio”, “El aporte de Rafael y Paquita Alvira a los matrimonios”, “La conciliación trabajo remoto y familia”, “Teología del cuerpo — En el principio los creó varón y mujer”, “Como tomar decisiones estratégicas en la educación de nuestros hijos”, “Decisiones en la crianza de nuestros hijos adolescentes”, “Estrategias para la crianza de nuestros hijos de 6 a 11 años”, y “El impacto de la pandemia en la salud mental de las personas” con el psiquiatra José Pablo Bullard, quien trabaja en la clínica de la Universidad de Navarra, en Pamplona (España).

Después de todo ese tiempo transcurrido, decidimos realizar una encuesta entre los participantes y nos dimos con la sorpresa que el tema más esperado y que despertaba más interés, era el referido a la comunicación conyugal; la pareja más carismática fue la de Freddy y su esposa Claudia; y la pareja con quien les gustaría tener una asesoría directa fue el matrimonio de Henry y Paola, especialistas en Teología del Cuerpo, quienes tienen un programa de televisión sobre el tema, en un canal en el Perú.

Flyer del conversatorio con Heny y Paola

Profundizando en la amistad

Luego, decidimos darnos un parón en los conversatorios. Preferimos profundizar en la amistad, ya de manera directa y presencial. La mayoría de ellos, ahora ya son cooperadores del Opus Dei. Uno de ellos, Paco, pidió la admisión a la Obra como supernumerario. También estamos pidiendo al Señor, que pueda conceder la vocación a dos amigos más del grupo.

En la etapa posterior de estos conversatorios, cada uno ha fortalecido sus matrimonios y nuestra amistad, con las enseñanzas y experiencias de los más experimentados, quienes nos han transmitido la belleza de la vida matrimonial

En la etapa posterior de estos conversatorios, cada uno ha fortalecido sus matrimonios y nuestra amistad, con las enseñanzas y experiencias de los más experimentados, quienes nos han transmitido la belleza de la vida matrimonial. Ahora, superada la etapa de la pandemia, el desafío es no perder el contacto (ahora ya no virtual, sino presencial).

Un grupo de WhatsApp para ayudarnos mutuamente

Por eso, hemos conformado un grupo de WhatsApp denominado: “Amigos desde y para siempre”; grupo que nos sirve para recordar los aniversarios de matrimonio, cumpleaños de los esposos o esposas, nos divertimos con el envío de memes simpáticos de alguno de ellos, o para anunciar la próxima boda de alguno. Por ejemplo, el 27 de noviembre del 2021 se casó un amigo nuestro, Javier. Utilizamos este grupo también para la convocatoria de la despedida de solteros a ambos novios, y para recordar durante los primeros meses, los llamados “cumplemés”, y que cada matrimonio no pierda la ilusión de cuando eran novios, como nos recordaba siempre san Josemaría.

En la boda de Javier

Esperamos que la amistad forjada en este tiempo, perdure con los años. Que haya más compadres en nuestro grupo, más niños en nuestras familias; y, si Dios así lo tiene previsto, que lleguen más vocaciones para ser santos en el matrimonio.

Y que, a lo mejor, una de las parejas pueda tomar la posta y organizar otro ciclo de conversatorios, teniendo como apoyo a amigos con gran experiencia y excelente preparación del Instituto de Ciencias de la Familia (ICF) de la Universidad de Piura, así como organizar más programas de Raíces-IFFD en Piura como: "Primeros pasos", "Primeras decisiones", "Amor matrimonial", entre otros.

Con la ayuda de nuevos intercesores desde el cielo: Eduardo y Alberto

También sueño con que este artículo pueda servir de inspiración a algún otro lector que se anime a organizar este tipo de encuentros en alguna otra ciudad de nuestro continente o del mundo. ¡Soñad y os quedaréis cortos!, ya nos lo decía san Josemaría.

Contamos además, para ese fin, con dos buenos intercesores, Eduardo Rey y Alberto Peña, dos supernumerarios, esposos y padres de familia ejemplares, quienes generosamente nos ayudaron en los comienzos de nuestra iniciativa y estamos seguros que desde el cielo, interceden por nosotros

Contamos además, para ese fin, con dos buenos intercesores, Eduardo Rey y Alberto Peña, dos supernumerarios, esposos y padres de familia ejemplares, quienes generosamente nos ayudaron en los comienzos de nuestra iniciativa y estamos seguros que desde el cielo, interceden por nosotros para “abrirnos en abanico” y poder llegar a realizar más “Conversatorios con matrimonios: peruanos, americanos, europeos, asiáticos, africanos y de Oceanía” y llegando a los cinco continentes.

Juan Gago Ho