“Dar es propio de enamorados”
Tu talento, tu simpatía, tus condiciones... se pierden: no te dejan aprovecharlas. –Piensa bien estas palabras de un autor espiritual: “No se pierde el incienso que se ofrece a Dios. –Más honrado es el Señor con el abatimiento de tus talentos que con el vano uso de ellos”. (Camino, 684)
Y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Detengámonos un poco para entender este pasaje del Santo Evangelio. ¿Cómo es posible que nosotros, que nada somos y nada valemos, hagamos ofrendas a Dios? Dice la Escritura: toda dádiva y todo don perfecto de arriba viene. El hombre no acierta ni siquiera a descubrir enteramente la profundidad y la belleza de los regalos del Señor: ¡Si …