Miriam conoció el Opus Dei siendo muy joven, mientras buscaba una oportunidad para continuar sus estudios. “Cuando yo llegué aquí, no compaginaba rezar y ser demasiado feliz. Creí que esto estaba peleado”. Poco a poco, su visión de la fe fue transformándose. Conocer el Opus Dei —ver personas que bailaban, sonreían, rezaban y trabajaban con profesionalismo; muchas de ellas, además, eran sus profesoras— le cambió el horizonte. “Eso me cambió el chip”.

Durante esa etapa de formación, descubrió que era posible “estar cerca de Dios, tener una vida de piedad, y eso no me quita mi alegría, no me quita mis ganas de seguir bailando, de seguir siendo yo”.

Poco a poco, entendió que su vocación como numeraria auxiliar se entrelazaba con su vocación profesional en el ámbito de la hospitalidad. “Me di cuenta de que iba encontrando a Dios a través del servicio que daba a los demás”.

"Dios no espera personas perfectas, sino auténticas"

Uno de los aspectos que la ayudó a decidirse fue descubrir que Dios no espera personas perfectas, sino auténticas. “Cuando conocí a una numeraria auxiliar que se equivocaba, que lloraba, que la veía de malas… Yo dije: esta es la realidad que yo sí quiero vivir, porque entonces yo sí puedo. Yo sí puedo ser esta numeraria auxiliar, porque soy humana, también me enojo y también me equivoco”.

Más adelante, Miriam vivió seis años en Puerto Rico, donde obtuvo un certificado en gastronomía. Esa etapa le exigió mucho, pero también amplió su horizonte profesional. Tras varias invitaciones a cursar una licenciatura, finalmente decidió estudiar Pedagogía. Después, hizo una maestría en Educación Digital y, actualmente, estudia una segunda maestría en Ciencias de la Educación Familiar con el deseo de seguir formándose para contribuir a la formación de otras personas.

“No podemos pensar que las numerarias auxiliares solo están para el Opus Dei. La Administración puede aportar mucho a la sociedad"

Miriam es consciente de que el panorama profesional de las numerarias auxiliares en México es hoy desafiante y, al mismo tiempo, estimulante. “No podemos pensar que las numerarias auxiliares solo están para el Opus Dei. La Administración puede aportar mucho a la sociedad, no solo a la Obra, no solo a un centro del Opus Dei, sino a la sociedad”. Esto implica una preparación profesional sólida y continua, porque —como ella misma afirma— “la misma sociedad nos lo va exigiendo”.

De cara al Centenario, Miriam ve una oportunidad especial para que las numerarias auxiliares transmitan “ese espíritu de familia que la sociedad necesita”.