Etiqueta: Comentario al Evangelio

Hay 225 resultados para la etiqueta "Comentario al Evangelio"
Evangelio del sábado: el Señor no excluye a nadie

Evangelio del sábado: el Señor no excluye a nadie

Comentario del sábado de la 1° semana del tiempo ordinario. “Eran muchos los que le seguían”. Jesús es seguido por muchos porque ama a todos. En Él no hay discriminación de nadie por razón de nada. Él simplemente ama, llama a la puerta y, si le abrimos, entra sin preguntar. Jesús necesita cristianos que sean así para seguir salvando corazones desgarrados.

Evangelio del viernes: desear su curación

Evangelio del viernes: desear su curación

Comentario del viernes de la 1° semana del tiempo ordinario. “Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: — Hijo, tus pecados te son perdonados”. Pidamos al Señor que nos aumente los deseos de ayudar a nuestros hermanos y amigos para que se encuentren con Él cara a cara y así puedan empezar una nueva vida llena de felicidad.

Evangelio del martes: el secreto de Jesús

Evangelio del martes: el secreto de Jesús

Comentario del martes de la 1° semana del tiempo ordinario. “¡Cállate, y sal de él!” El Señor responde con estas fuertes palabras a un endemoniado que lo había reconocido como el Santo de Dios. Meditemos sobre este “secreto” que Jesús no quiere dar a conocer y cuál es el motivo profundo que lo impulsa a imponer el silencio.

Evangelio del lunes: ¡buenas noticias!

Evangelio del lunes: ¡buenas noticias!

Comentario del lunes de la 1º semana del tiempo ordinario. “Vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios”. Nos hemos acostumbrado a estas palabras pero quizá vale la pena pararnos un poco para volver a escucharlas con toda su fuerza: el Hijo de Dios se hizo hombre para comunicarnos personalmente buenas noticias.

Evangelio del domingo: bautismo del Señor

Evangelio del domingo: bautismo del Señor

Comentario a la fiesta del Bautismo del Señor (Ciclo B). “Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me he complacido”. La fiesta del Bautismo del Señor es una buena ocasión para agradecer al Señor el inmenso don de la filiación divina, que nos permite escuchar, dirigida verdaderamente a nosotros, la voz amorosa y complacida del Padre.