En este vídeo, cuenta su hija, Anca, que Ioan tenía 29 años y estaba a punto de casarse cuando fue detenido y condenado a dos años de prisión en 1947. Tras un breve paréntesis fue de nuevo detenido y condenado, esta vez a 15 años.
En 1964 terminó su periplo por varias cárceles rumanas del régimen comunista: recuperó su vida en parte, ya que se casó y nacieron sus dos hijas, pero no pudo recuperar su trabajo como abogado ni dejar de vivir bajo la atenta mirada de la Securitate.
Durante estos años, Ioan, que era católico de rito oriental, fortaleció su convencimiento de que el primer testimonio que deben dar los cristianos es su trabajo bien hecho.
Leyó y meditó «Camino» —publicado por primera vez en rumano en 1969—, algo que arrojó luz sobre su propia vida y le ayudó a afrontar el futuro con un sentido sobrenatural acorde con la fe que profesó toda su vida.