“La santidad se va forjando día a día”. Sta. Misa en la fiesta de San Josemaría en San José, Costa Rica

“La santidad se va forjando día a día” recordó Mons. José Manuel Garita, quien presidió la concelebración eucarística en honor de San Josemaría celebrada en la Catedral Metropolitana el pasado 23 de junio (2018).

Opus Dei - “La santidad se va forjando día a día”. Sta. Misa en la fiesta de San Josemaría en San José, Costa Rica

“La santidad se va forjando día a día” recordó Mons. José Manuel Garita, quien presidió la concelebración eucarística en honor de San Josemaría celebrada en la Catedral Metropolitana el pasado 23 de junio (2018). Comentó cómo san Josemaría tenía muy clara esta realidad, y habiendo recibido el carisma de Dios proclamaba el buscar la santidad en medio de las actividades ordinarias. De manera especial, afirmó Mons. Garita, el santo impulsó a los laicos a transformar la sociedad a partir de los valores cristianos y a no invisibilizarse en la sociedad, dando testimonio de su fe. Habló sobre como San Josemaría predicó sobre la vocación cristiana y que para ser fieles a este proyecto amoroso y altísima vocación que hemos recibido de Dios, es necesario dejarnos llevar por Él.

Mons. Garita mencionó a dos sacerdotes del Opus Dei fallecidos en el transcurso de este último año, los presbíteros Hernán Chaverri y Alberto Casals y agradeció el regalo inmenso del ministerio sacerdotal y todo el bien apostólico y pastoral que prestaron a la Prelatura en Costa Rica.

Terminó la homilía haciendo referencia a la reciente Exhortación Apostólica del Santo Padre Francisco, Gaudet et Exultate, comentando que quería hacerlo dado que el escrito desarrolla el carisma promovido por San Josemaría.

Hacia el final de la Santa Misa, Mons. George Kovakaad, secretario de la Nunciatura, comentó que le complacía saludar de parte del Papa Francisco. Mencionó que ante la proximidad del Sínodo de los obispos, resonaba en los corazones de todos nosotros, especialmente de todos los jóvenes, parte del punto n. 1 de Camino:

“Que tu vida no sea una vida estéril. —Sé útil. […] —Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor. […]”

También hizo referencia, a la hora de mencionar a los jóvenes su vocación y servicio a la sociedad, el punto n. 790 de Camino:

“¿No gritaríais de buena gana a la juventud que bulle alrededor vuestro: ¡locos!, dejad esas cosas mundanas que achican el corazón... y muchas veces lo envilecen..., dejad eso y venid con nosotros tras el Amor?”

Terminó su breve intervención haciendo referencia a la lucha cristiana con unas palabras de San Josemaría: “luchar por amor hasta el último instante” y destacó el amor que tenía San Josemaría a la Virgen María.

De parte de la Prelatura, Mons. Luis Baura, agradeció la presencia de Mons. Garita y de Mons. Kovakaad y de tantas personas que llenaron la Catedral; hizo referencia a la aprobación por parte del santo Padre Francisco del reciente milagro de Guadalupe Ortiz de Landázuri, un ejemplo de santidad en la vida ordinaria.

Este día en la misa en Catedral, muchas personas se hicieron presentes para celebrar la fiesta de San Josemaría. Cada una tenía su propia historia:

Allison, de Cartago, mencionó: “conocí la Obra por medio de una prima. No sabía qué era el Opus Dei. Me parece muy interesante el mensaje de San Josemaría, de llegar a la santidad por medio del trabajo cuidando los pequeños detalles y el buen servicio hacia los demás.”

“Porque santificar las cosas ordinarias es lo que le da una dimensión providencial a todo en mi vida!” afirmó Mario, farmacéutico. “Asistir a esta Misa es una forma de agradecer que me hayan compartido esa gran enseñanza y me compromete a su vez, a compartirla con otras personas”.

“Admiro muchísimo la vocación al Opus Dei que Dios les ha dado a algunas personas que conozco para entregar su vida completamente a Él, para realizar las obligaciones diarias con toda la disposición que se pueda, ver la rutina con distintos ojos” comentó Mariela.

Tatiana, turrialbeña, comentó: “Soy estudiante. He tenido la oportunidad de conocer el mensaje de San Josemaría sobre ofrecerle el trabajo a Dios. Eso me da un motivo más para hacer las cosas mejor, y agradarle más a Dios. Estoy agradecida de haber conocido esto de San Josemaría, pues me da una nueva mentalidad o visión del trabajo”.

“Por fe y gratitud a Dios, a San Josemaría y a la Obra” asisto a esta eucaristía, dijo Steven, ingeniero informático de Santa Ana.

Rosa González. Guatemalteca, estudiante de cocina, dio sus razones: “Asisto a la misa porque en Costa Rica he profundizado en conocer más el Opus Dei. Gracias a los escritos de San Josemaría y la formación que he recibido, he aprendido a ofrecerle a Dios el estudio y el trabajo de cada día. Aprendí que puedo encontrar a Dios en cada momento del día, por ejemplo, en una clase como en medio de sartenes en la cocina.”

Bernal, abogado, que asiste a esta cita anualmente, lo hace “Porque la misa de San Josemaría es una fuente de gracias, todos unidos en su memoria. Él está presente, nos ve, nos oye, intercede por nosotros y nos da fuerzas para perseverar en la fidelidad a la Iglesia.”

“Tengo casi 10 años de conocer la Obra” comentó María, periodista. Vengo a la Misa porque es mi forma de conmemorar la vida y el gran legado de un ejemplar sacerdote, gracias a quien descubrí la maravillosa aventura de vivir de forma sobrenatural, buscando la santidad en cada momento y detalle. San Josemaría es mi guía en esta extraordinaria aventura de amar el trabajo porque es medio de santificación y porque, hecho con amor, es ofrenda a Dios. Gracias a San Josemaría soy una persona renovada, encontré sentido a la vida porque la veo con los ojos del amor, de la esperanza y la fe.”

Hugo, negociante, acudió a la misa porque “quiero mucho a San Josemaría y soy parte de esta fiesta”.

“Conocí la Obra cuando mis hijas ingresaron al Instituto Profesional Femenino de Pavas, hoy Colegio Surí, por allá del año 2005; nunca antes había escuchado sobre el Opus Dei. He aprendido mucho de San Josemaría, a ofrecerlo todo por amor a Dios; le tengo mucho cariño y le rezo como si lo hubiera conocido en persona. Hoy soy cooperadora”, dijo Beatriz, ama de casa.