Testimoniar la belleza de la generosidad

El llamado del Papa Francisco, realizado en la Exhortación Christus Vivit, hizo eco en el corazón de algunos jóvenes chilenos que decidieron hacer de su período de descanso unas vacaciones con sentido.

Opus Dei - Testimoniar la belleza de la generosidadGiuliana Scagliotti, pintando un hogar de ancianos en Isla de Maipo.

“Tenemos que atrevernos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social.” Este llamado del Papa Francisco, realizado en la Exhortación Christus Vivit, hizo eco en el corazón de algunos jóvenes chilenos que decidieron hacer de su periodo de descanso unas vacaciones con sentido.

Después de un intenso primer semestre llegó julio y, para la mayor parte de los estudiantes, las esperadas vacaciones. Durante dos semanas un centenar de jóvenes decidió dar un giro a su legítimo descanso e ir en búsqueda de la llamada por el Papa Francisco “Revolución del Servicio”. Interpelados por este mensaje, muchos jóvenes quisieron soñar y ser protagonistas de un cambio. “Arriesguen, aunque se equivoquen. No sobrevivan con el alma anestesiada ni miren el mundo como si fueran turistas. ¡Hagan lío! Echen fuera los miedos que los paralizan, para que no se conviertan en jóvenes momificados. ¡Vivan! ¡Entréguense a lo mejor de la vida! ¡Abran la puerta de la jaula y salgan a volar! Por favor, no se jubilen antes de tiempo.” (CV, n. 143).

Desde el 12 al 27 de julio, distintos grupos de jóvenes - colegiales y universitarios- realizaron trabajos sociales a lo largo de todo Chile, respondiendo al llamado del Papa: “Necesitamos más bien proyectos que los fortalezcan, los acompañen y los lancen al encuentro con los demás, al servicio generoso, a la misión.” (CV, n. 30).

Presentamos algunos testimonios de lo que fue dejar un tiempo de sus vidas para ir a buscar el rostro de los demás.

Estudiantes del centro de formación Tajamares construyendo una casa para la comunidad de San Marcos, en Combarbalá.

Una nueva y enriquecedora experiencia

Estas vacaciones fui a Aiquina, un pueblo que queda a una hora y media de Calama. Era un lugar muy bonito, entre los cerros, donde conocimos personas espectaculares. Nosotros éramos un grupo pequeño pero full comprometido. No solo realizamos trabajo material, también teníamos ratos dedicados a nuestra formación espiritual. En un principio dudé, porque lo que yo quería era trabajar en otra cosa, además no conocía a nadie. Pero bueno, Dios es sabio, porque sin pensarlo mucho llegué y compré los pasajes.

Definitivamente esta fue una experiencia muy enriquecedora. Fueron los primeros trabajos de muchos, porque quiero seguir yendo. Aprendí lo que es la verdadera humildad, la unión y el compañerismo y también me acerqué a Dios de una manera distinta. Nunca había sentido eso, pero fui muy feliz ayudando a los demás y sembraría todas las veces que fueran necesarias.

Catalina Palazuelos, Universidad de los Andes.

Alumnas de la Universidad de Los Andes que participaron de los TRIP 2019, visitando a la comunidad de Ovalle.

“Me motivó ayudar a gente que lo necesita y ver a Dios en ello”

Este año fui a trabajos de invierno a San Marcos, en Combarbalá, una comuna de la provincia de Limarí, región de Coquimbo. Me motivó la simple idea de ayudar a gente que necesita una mano extra y de ver a Dios en ello. Además, pasarlo bien con el excelente grupo que se forma, que es parte de los efectos de ayudar a los demás.

Nos tocó servir directamente ya que interactuamos con las familias que ayudamos. Lo central fue vivir el día pensando siempre en el otro, ya sea de San Marcos o de nuestro mismo equipo. Es fundamental esa premisa de “servir” antes de realizar cualquier cosa. Esto se ve en las comidas, en los momentos de trabajo, en el deporte o en el juego de la noche.

Experiencias como esta siempre dejan algo nuevo. Saber que hay alguien que necesita de nuestra ayuda motiva muchísimo a seguir adelante. El tener al Santísimo presente en el oratorio (acomodado lo mejor posible en una de las salas de la escuela donde alojamos) le dio todo el sentido a lo que hacemos. Los martillazos, los juegos y risas no tienen sentido si no fuese porque Él está ahí.
Fernando Prieto, 18 años, Colegio Cordillera

Fernando Prieto en primer plano, junto a Raúl Lagomarsino durante los trabajos de invierno en San Marcos, Combarbalá.

Servir a los demás, siendo protagonistas de nuestra propia vida

Desde el Centro Estoril nos trasladamos a Riñihue, un pueblo que queda al sur de Chile. Hicimos actividades sociales con la gente del lugar, conversamos sobre Dios, armamos una biblioteca, estuvimos con los niños de una escuelita, visitamos enfermos y tuvimos clases con el sacerdote. Como era la fiesta de la Virgen del Carmen, tuvimos una procesión con imposición del escapulario. Fue muy bonito.

A mí me sirvió mucho. Podría decir que aproveché intensamente mis vacaciones, porque ayudé a los demás y también hice nuevas amistades.

El lema de esta convivencia fue servir a los demás, siendo cada una de nosotras protagonistas de nuestra propia vida.

Fue una experiencia muy enriquecedora, porque conocí a mucha gente, también compartí con personas con las que nunca hubiera podido estar por la distancia. También me ayudó a crecer como persona, porque descubrí lo importante que es entregar el propio tiempo a los demás.

Madeleine Barroilhet, II medio Colegio Huelén

 Trabajos de invierno en Isla de Maipo. Entre el grupo se encuentran residentes RET y jóvenes que asisten a medios de formación del Opus Dei

“Me doy cuenta de lo que es realmente servir”
Participé en el último TRIP de verano, donde la experiencia fue realmente enriquecedora y gratificante. Lo que me llamó a participar fue la idea de repetir aquella magnífica vivencia, esta vez en un lugar y una época distinta del año.
En este tipo de instancias me he dado cuenta de lo que es realmente servir. Conocer las distintas realidades de las personas a las que ayudamos le da un significado extra a ayudar: tratar de que el trabajo quede bien hecho se convierte casi en una responsabilidad. Conocí una nueva realidad, observé y escuché la historia de los lugareños, lo que me hizo reflexionar sobre varios ámbitos de mi vida, sobre todo el agradecimiento.

Sebastián Pérez Lara, 19 años, Ingeniería Civil, Universidad de los Andes.

Sebastián Pérez, estudiante de Ingeniería Comercial, junto a Javier Albertini, estudiante de Pedagogía Básica Bilingüe, en la Universidad de los Andes.

Servir desde la carrera de enfermería

Desde que me enteré de la existencia de TRIP (Tres Ramas integradas a la Persona) quise participar en este fascinante proyecto de la Universidad de los Andes. Este año fuimos a Ovalle a realizar actividades en las que cada estudiante aportara desde su propia área a la comunidad. Siempre me ha gustado servir a los demás y más aún ahora desde la enfermería. Lo considero una experiencia increíble para aprender y poner en práctica mis conocimientos.

En estos trabajos he puesto en práctica el servicio no solo con los pacientes, sino también con la gente que trabaja en el centro de salud, el señor que cuida el colegio donde alojamos, y con las mismas compañeras y profesoras.
Es un modelo de trabajo que integra el trabajo profesional y el área espiritual y de formación personal. Estos son los elementos que en mi opinión le dan a estos trabajos un enfoque único que permite a cada una de las que participa enriquecerse como persona y profesionalmente.

María Isabel Arteaga, 22 años, Enfermería, Universidad de los Andes.

 Isabel Arteaga, alumna de Enfermería de la Universidad de los Andes, participó de los TRIP realizados en la localidad de Ovalle.

Alumnas de odontología, de la Universidad de los Andes, prestando atención a un paciente durante los TRIP.